
Un día desperté, miré hacia arriba y allí estaba, era el techo.
Si alguien dice que no se puede tocar el cielo con las manos, entonces pon una silla y tócalo. y se acab el weeo.
Y claro, si alguien te dice que no vas para ningún lado, le das una patada en las bolas y pasas por sobre él.
No hay para qué complicarse tanto, de vez en cuando hace bien ser más sencillo.
gracias a todos por el apoyo al blog, llega a dar gusto publicar para ustedes
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